El documento explica los beneficios de la actividad física en adultos mayores de 65 años. Señala que incluso una sola sesión de ejercicio moderado o intenso puede generar beneficios inmediatos como mejorar el sueño, reducir la ansiedad y disminuir la presión arterial, además de posibles efectos positivos en el sistema inmunológico.
A largo plazo, la actividad física regular ayuda a prevenir enfermedades crónicas. Entre sus beneficios se incluyen mejorar la salud cerebral (reduciendo el riesgo de demencia y depresión), proteger la salud del corazón (disminuyendo el riesgo de enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y diabetes tipo 2), reducir el riesgo de varios tipos de cáncer, mantener un peso saludable y favorecer una vida independiente por más tiempo. También fortalece los huesos y mejora el equilibrio y la coordinación, lo que reduce el riesgo de caídas.

